jueves, 30 de septiembre de 2010

Obligaciones, derechos, igualdad.

Obligaciones, derechos, igualdad.
Al encontrarnos en un marco con reglas, leyes
y demas complementos que se nos han impuesto,
o mejor dicho, que hemos heredado por nacer en una sociedad,
debemos y tenemos la obligacion de cumplir con lo establecido.
El hecho de que haya una obligacion implica una relacion,
un previo pacto entre el deudor y el acreedor,
y una deuda que se debe pagar
dentro de los parametros de una ley establecida.
La ley, supuestamente, igual para todos
es la que hace cumplir con la obligacion de pagar la deuda,
la que inflije un castigo al no saldar lo adeudado
o simplemente no querer hacerlo.
Esta ley es impuesta por el estado,
el estado es un actor importante
dado que es el que garantiza que las leyes
sean cumplidas y no quebradas.
Los derechos en una sociedad estan ligados a las leyes,
a las obligaciones y a su cumplimiento.
Intimamente ligadas, todas los conceptos sobre leyes, obligaciones,
derechos e igualdad, estan coordinados para ser respetados,
comprendidos, compartidos y accesible para todos
los que viven en sociedad.
Entonces, si esto es asi, ¿por que razon las obligaciones son para algunos,
mientras que los derechos son para otros?...
Las obligaciones tributarias, de servicios, son para las personas
que tratan de estar dentro de la ley lo mejor posible,
tratan de hacer las cosas de una manera correcta,
y los derechos son de las personas que estan fuera de la ley,
rompiendo con todos los esquemas de igualdad.
Mi obligacion es ir y pagar todos los meses
los servicios, permisos, habilitaciones,
mientras que a metros de mi negocio,
hay gente que vende la misma mercaderia,
que esta expuesta a la interperie,
y que, casi seguro, no pagan lo que uno paga.
La obligacion moral me hace ir a pagar,
las leyes me hacen quedar en infraccion cada vez
que me falta algo, sin embargo, a la vuelta,
siguen como si nada, con su divino derecho
a seguir con un comercio desleal y sin aportar nada.
Bien, sigamos con las obligaciones, sigamos alimentando
al aparato estatal, sigamos compartiendo derechos,
que no puedo usarlos, ni mucho menos exigirlos,
pues mi unico deber es pagar, sin importar nada,
porque si no lo hago quiebro la ley.
Las obligaciones son nuestras, los derechos de otros,
y la igualdad es una palabra, que junto con libertad,
fue la idea por la que se libraron guerras
por tratar de obtenerlas.
Aun sigo esperando por esa igualdad,
que ahora esta ausente,
sigo esperando por esa ley pareja para todos.
Fernando Alberto Rodríguez Fernández.

martes, 14 de septiembre de 2010

Gente...

Gente...
Consciente de las cuestiones sociales,
estoy seguro que la comunidad misma
encierra en si, muchas respuestas a problemas
que la misma sociedad crea.
Es esta capacidad de lograr imposibles,
que nos hace humanos, que erramos, acertamos
y volvemos a errar, porque la memoria es fragil,
y mas aun en la Argentina.
Al parecer olvidar, borrar, es algo comun en nosotros,
dejar de lado tantos años de luchas por derechos,
que fueron transgredidos cuando hubo un proceso,
luchar de nuevo por el statu que habia antes,
es casi un hecho imposible en epocas actuales.
Existe en este momento de la historia,
una crisis de representacion democratica,
entendida de esta manera como un sector de la sociedad
busca tener un representante que los identifique.
La gente aun cree en algo,
aunque sea efimero, aunque sea espontaneo,
busca en referentes su imagen, su lider, su guia,
lo seguiran porque ven en el lo que ellos son, lo que quieren ser.
Enmarcado e idealizado como un ser fuerte,
el lider busca el bienestar de todos,
transgrede con esa pasividad que caracteriza
a la mayoria de los sectores sociales,
enajenados y hasta estaticos, que se dejan llevar por la corriente.
Asi es que esta movilidad de masas, guiadas por el lider,
busca alcanzar lo que no pueden tener,
esas ansias por conseguirlo, los hace peligrosos,
presos de la necesidad, estan a un paso de perder o ganar todo.
El movimiento de las masas es algo increiblemente complejo,
se adecua a las situaciones de una manera osada,
una plasticidad que solo se da en la practicidad,
en lo pragmatico del tiempo real.
Relegados del modelo, segregados por el colador
que discrimina quien entra y quien queda afuera,
estas enormes masas ratifican, justifican y proyectan su poder,
poder que les confiere ser mayoria,
porque el estado democratico es una contradiccion en si mismo,
propone a un hombre tomar la decisiones de todos.
En el movimiento de las masas, tambien hay una contradiccion,
proponen una hegemonia de poder en un representante,
lo justifican y ratifican en el cargo,
la diferencia radica en que el "lider" esta junto a ellos en la lucha,
codo a codo, a su lado, lo que no sucede en un estado.
La democracia misma autoriza a las huelgas,
a darle lugar al descontento de un sector de la sociedad,
consume los reclamos, los proyecta en soluciones,
soluciones que no alcanzan, porque siempre se quiere mas.
Constantemente la sociedad protesta,
busca hacerse oir, escuchar, por los dirigentes del estado,
dirigentes muchas veces negligentes,
dirigentes incompetentes que no dan soluciones reales.
Esta gente, la que protesta, es la que hace a la historia,
la que nutre la memoria, quedando trascendente
a traves del tiempo, cuando logran conquistar
el objetivo que se marco al iniciar la lucha.
Las organizaciones sociales, son justamente el movimiento de las masas,
buscando lo que no tienen, ejerciendo el divino derecho
que les confiere la libertad, libertad que ve su tope
cuando el estado piensa que el poder puede ser arrebatado.
Un final abierto para las organizaciones, para el estado,
para la sociedad misma, para nosotros,
porque la gente es ese motor de la historia,
veremos hacia donde nos lleva el camino
de transitar lo colectivo sin preguntarnos si queremos
subirnos... o quedarnos a medio camino.
Fernando Alberto Rodríguez Fernández.

viernes, 3 de septiembre de 2010

No me arrepiento...

No me arrepiento...
Hice todo como siempre quise que fuera,
como siempre soñe que seria,
porque fue un sueño haber vivido la vida
de la manera en la que vale la pena.
Recuerdo cuando me enamore,
cuando hice de mi vida una fantasia,
con ilusiones, con sueños, con esa melancolia
que te deja el amor cuando se va.
Jamas podre olvidar esa sensacion de caminar en las nubes,
de estar soñando despierto,
de apresurar de alguna manera el tiempo,
todo por volver a verla.
Tambien recuerdo esa sonrisa
que se dibujaba en mi cara,
asi como la tristeza que se reflejaba
cuando ella no estaba...
Anhelo ese amor tan desinteresado,
la forma tan pura e intensa de amar,
sin miedos, sin valentia,
solo siendo lo que nos hace el amor... nos hace uno.
Admiro el poder del amor, su capacidad para hacernos mejor,
la felicidad y la tristeza, con la que puede variar
cuando se tiene o se pierde lo que se pudo amar.
Realice todo lo que siempre me fije,
fui lo mejor que pude ser,
me entregue en cuerpo y en alma,
porque el amor no reconoce medidas,
porque solo se ama cuando se deja el alma.
No me arrepiento de haber amado tanto,
aunque me haya quedado vacio,
aunque me haya quedado lleno,
porque es la unica forma que conozco de amar,
porque no deseo cambiar...
No me arrepiento de seguir buscando
ese amor que un dia tuve, que lo perdi
y hasta el dia de hoy.. no lo he vuelto a tener.
Fernando Alberto Rodríguez Fernández.